Salud en tus dientes y obesidad, ¿compatibles?

Salud en tus dientes y obesidad

Salud en tus dientes y obesidad, ¿compatibles?

Tal vez los términos salud en dientes y obesidad no te parezcan muy relacionados. Sin embargo, lo están. Todo lo que comemos es procesado por nuestras encías. Son ellas las encargadas de masticar los alimentos para que estos pasen a través de nuestro tracto digestivo. Un exceso de grasa, carbohidratos, azúcar y sodio afecta, no únicamente a nuestro metabolismo y nuestro peso, sino también a nuestro estado bucal.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de obesidad?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la palabra «obeso» como aquella persona que tiene un exceso perjudicial de grasa en su organismo. Esta condición modifica el estilo de vida del sujeto que la padece, pues, en muchas ocasiones, le impide desarrollar determinadas actividades debido a la falta de energía o movilidad.

– De acuerdo a su índice de masa corporal, es decir, la relación entre peso y estatura, los individuos se pueden catalogar en siete estadios.

– El primer estadio es la desnutrición, el segundo es el peso normal, el tercero es el sobrepeso, el cuarto es la obesidad grado I, el quinto es la obesidad grado II, el sexto lo ocupa la obesidad grado III y el cuarto es la temible obesidad grado IV.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de salud dental?

La OMS indica que la salud bucodental es la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar sin experimentar dolor por ello. Además, consiste en no padecer ningún tipo de enfermedad o condición médica en dientes, paladar, lengua o encías que dificulten la vida diaria de los individuos.

Este asunto es tan importante que la OMS tiene el firme propósito de brindar atención profesional y oportuna a los sectores más vulnerables de la población.

Las enfermedades más comunes son:

  • Caries dental.
  • Periodontopatías.
  • Cánceres bucales.
  • Manifestaciones bucodentales ocasionadas por el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).
  • Traumatismos bucodentales.
  • Labio leporino.
  • Paladar hendido.
  • Noma.

 

¿Cómo se relacionan?

Aunque la unión entre ambos temas es evidente, en ocasiones pasa desapercibida. Basta decir que tener un peso mayor al correspondiente a nuestro género, edad y estatura es sumamente incompatible con lograr tener una salud bucal que nos permita disfrutar de manera sana de nuestros alimentos y bebidas.

Para desarrollar obesidad el cuerpo debe recibir más calorías de las que puede quemar por medio de sus funciones diarias y la actividad física que realice. Este exceso de comida desgasta los dientes.

El exceso de azúcar, uno de los principales problemas del sobrepeso, provoca caries y, en el peor de los extremos, pérdida parcial o total de los dientes.

Sufrir de obesidad aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad periodontal. Esto significa que los tejidos que sujetan y protegen a los dientes se ven debilitados e incluso pueden llegar a morir. Esto provoca inflamación, hipersensibilidad y enrojecimiento en las encías. La periodontitis puede ser tan severa que incluso existe la posibilidad de que dañe los huesos de la mandíbula. La obesidad provoca sensación de boca seca. 

Si se sufre de obesidad infantil el riesgo de no llegar a desarrollar una dentadura sana en la edad adulta incrementa significativamente, al grado de padecer enfermedades bucales en la etapa de adulto joven que corresponden a adultos de la tercera edad.

Algunos consejos a seguir para evitar problemas relacionados con la salud bucodental y la obesidad son:

  • Hábitos de higiene bucodental.
  • Dieta saludable.
  • Ejercicio moderado.

Cuidar nuestra alimentación no es únicamente beneficioso para nuestro aspecto físico o para lograr tener un peso corporal adecuado, sino también para mantener una sonrisa radiante que sea muestra de que nuestro estado de salud es óptimo.

 

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